miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hace 5 años, Giraldo el “cura comunista”, asesino impune.


Un día como hoy hace 5 años fueron vilmente masacrados dos importantes líderes afrodescendientes en el sector de Despensa Media, a escasas dos curvas de las Bocas de Cano Claro, sobre el rio Curbarado, Carmen del Darien, Choco.  

Pero, ¿que tenían en común los lideres Manuel Moya Lara y Graciano Blandón Borja para haber sido asesinados por el frente 34 de las Farc de tan vil manera?  

Manuel Moya Lara, pertenecía a la Comunidad Negra de Bocas de Curbarado, represento hasta el día de su asesinato a 199 familias que fueron beneficiarias de medidas provisionales otorgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 2003, debido a una petición por violación de Derechos Humanos presentada por la organización no gubernamental, “Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, a favor de 515 familias afrodescendientes de Curbarado y Jiguamiado.

Sin embargo desde el 2006, Manuel Moya, como representante de esas 199 familias denunciaron a la organización que representa del Cura Giraldo, quien además sigue los pasos de la mal llamada “teología de la liberación”, por sus abusos y violaciones a los derechos humanos de las comunidad negra de Curbarado. Los esfuerzos de Moya fueron hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos ubicada en Costa Rica y cuestiono las “gestiones humanitarias” ilegales desarrolladas en el territorio de Curbarado y al interior de las comunidades.

Por su parte Graciano Blandón Borja con una carrera muy similar a la de su amigo Manuel, pertenecía  a la comunidad negra de Pueblo Nuevo, Jiguamiando. Representaba 32 familias que eran beneficiarias de medidas provisionales otorgadas también por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 2003 y también, a raíz de una petición por violación de derechos humanos presentada por la organización de Giraldo.

También las 32 familias a través de Graciano denunciaron a la “Comisión Intereclesial de Justicia y Paz” por sus abusos a los derechos humanos de las comunidades negras de Jiguamiando.

Estos sencillos, pero valientes líderes se enfrentaban al denunciar a Justicia y Paz nada más ni nada menos que directamente  al grupo narcoterrorista de las Farc, quienes son los determinadores de una estrategia mediante la cual generaron unas crisis humanitarias sin precedentes en la historia del país, productos de los éxodos campesinos, en las cuales lograron la interlocución a través de “ONGS Humanitarias y organizaciones civiles” para la negociación con el gobierno nacional. Y en este caso concreto un proceso con la CIHD.

A esa región le fue dado el estatus de zonas humanitarias y zonas de biodiversidad, que lo que permiten es desligitimar todo tipo de autoridad. Zonas grises donde el estado no aplica y que desde el año 62 o 63 instalo el partido comunista. El cura Giraldo a través de sus “comunidades de paz”, ha logrado también generar unas zonas donde no hay ni Dios ni ley, mejor dicho, donde “la ley” es aplicada por la organización narcoterrorista Farc.

Estos “soviets” guerrilleros han permitido el asesinato de todo aquel que se enfrente a las “gestiones humanitarias” de Giraldo, quien afecto y coordinado con las Farc viene implantando el terror en toda esa región. 

No olvidemos que este preciso ano, el 9 de abril,  otro de los líderes perteneciente a la comunidad negra de Cacarica, Adán Quinto Mosquera fue asesinado en similares circunstancias.

Beneficiario de medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en diciembre de 1997, en razón de la crisis humanitaria vivida durante 19 meses en el coliseo de Turbo y sitios conexos. Esta crisis fue manejada por las ONGS, especialmente, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz a cargo del “padre jesuita” Javier Giraldo Moreno. Giraldo en nombre de los desplazados pidió medidas de protección en el sistema interamericano sin el consentimiento expreso o tácito, y se subrogaron la voluntad individual y colectiva de los afrodescendientes desplazados en el bajo Atrato.

Importante recordar que las FARC, son los determinadores y ejecutores de la estrategia de éxodos campesinos, marchas y movilizaciones campesinas realizadas a partir del año 1996. Manipuladas por Justicia y Paz, se convierten en el verdugo y el “auxilio humanitario”. Estrategia que les ha permitido a los narcotraficantes, superar en mucho lo hecho por Pablo Escobar, ya que al terrorismo le han puesto la máscara de derechos humanos.

Curiosamente, Justicia y Paz, también funge como apoderada de personas investigadas por rebelión, desplazamientos y otros delitos similares a los perpetrados por las Farc. Pero a su vez son denunciantes y partes civiles generando mecanismos de presión como las medidas provisionales contra el Estado Colombiano teniéndolo permanentemente amenazado al estilo del comunismo más recalcitrante.

El “problema agrario” manifestado para las Farc en las zonas donde Manuel y Graciano denunciaban las actividades de Justicia y Paz es que se afectan sus corredores de armas y narcotráfico, pero por otro lado las indemnizaciones por las tragedias humanitarias que ellos mismo producen.

Hoy hace 5 años fueron masacrados dos líderes de las comunidades negras. Santos protege a las Farc y a su cura guerrillero, ¿hasta cuanto habrá tanta impunidad?

lunes, 8 de diciembre de 2014

UNA CRUZADA POR LA RECUPERACIÓN DE BOGOTA




Por: Samuel Ángel

Para nadie es un secreto que las administraciones de la izquierda han sido lo peor que le ha podido pasar a Bogotá, y una tras otra, cada vez han mostrado peores caras de lo que es dirigir una ciudad.

El último de sus lugartenientes, Gustavo Petro, fue denunciado en mis columnas desde el 2008, por ejemplo en Gustavo Petro, vida y milagros, mucho antes que siquiera existiera la tramposa frase: "la Bogotá Humana", que hizo caer a tantos incautos. Allí, demostré como la psicología de un ex terrorista con poder, sería muy peligrosa para la democracia y para las necesidades de libertad y libre mercado que requiere el país. La revista Semana recientemente hablo sobre las ocho crisis que se invento Petro para Bogotá, por dar solo un ejemplo del caos en manos de un paranoico de la izquierda guerrillera.

El actual proceso de paz, ha mostrado la cara comunista de Juan Manuel Santos, quien ya para el año 1998 había confesado su ideario guerrillero y sus ideas de extrema izquierda en su artículo Coger el toro por loscachos, donde propone que le poder del país se alterne con los narcoterroristas para que todos estemos “dentro de la casa” y nadie se quede por fuera.

Las pasadas elecciones al congreso y para la presidencia mostraron los alcances del gobierno Santos, quien, al verse perdido, no tuvo ningún reparo en usar todo tipo de trampas y argucias para inclinar la balanza del sufragio hacia sus toldas. Los peligros del voto electrónico y los fraudes electorales son una realidad ahora en Colombia de la mano de Juan Manuel Santos.

Todas las situaciones mencionadas y otras, como el ataque a la oposición, la falta de garantías para la democracia y los amaños entre el gobierno santista y los vecinos partidarios del comunismo disfrazado con el nombre de socialismo del siglo XXI, que tienen en la quiebra a países como Argentina y Venezuela, han motivado la marcha del próximo 13 de diciembre, en contra de la impunidad que se quiere plasmar en los acuerdos de la Habana. Por cierto, estos diálogos se desarrollan en la cuna del comunismo latinoamericano, donde en el régimen castrista el pueblo vive en la miseria, mientras los dictadores son protagonistas de la revista Forbes al igual que las Farc, por su riqueza.

Y quiero proponer que vayamos más allá en esta cruzada contra el comunismo, debemos levantarnos a la manera de los 300 de la novela de Frank Miller, estamos en la era de la libertad, y no podemos perderla, ni la propiedad privada, ni todo lo construido en 200 anos de sacrificio de la república. Debemos empezar por recuperar a Bogotá, ningún ciudadano se puede quedar sin entender lo que está pasando en nuestra ciudad de la mano de los partidos y movimiento de la extrema izquierda: el Polo Democrático, la Marcha Patriótica, el partido de las Farc, la Unión Patriótica, los pobrecistas, y la unidad nacional que funciona de acuerdo a las ordenes de la Habana.

Ha llegado la hora de levantarnos con las armas de la democracia para movilizar a todos aquellos que están sufriendo el aumento de impuestos, el aumento desmedido de gasto público en función de la mermelada y la opulencia presidencial, y los ataques terroristas que hacen caer compatriotas todos los días, especialmente policías y militares.

Debemos recuperar a Bogotá, por ser la ciudad en la que el cáncer comunista se ha implantado y pretendido hacer metástasis al resto de la patria. He decidido reactivar mi blog como una voz que clama en el desierto, desde donde gritare sin desfallecer: Libertad.

El momento es ahora compatriotas.








lunes, 8 de octubre de 2012

DEMOLER LA DEMOCRACIA DESDE ADENTRO, EL EJEMPLO DE CHAVEZ.

Oct 8 de 2012 Por: Samuel Ángel
Capriles en una multitudinaria reunion de campana.

La victoria anunciada en las elecciones del 7 de octubre en Venezuela no ha sido ninguna sorpresa, no porque el actual presidente de ese país, Hugo Chávez Frías, sea un fenómeno de la democracia, sino precisamente por lo contrario. El sagaz uso de la democracia participativa para legitimar su dictadura, en contra de la democracia representativa es un descaro. 

Mientras se conocían los primeros ”resultados oficiales”, que hablaban de un 54.42% de votos para Chávez, tenemos los antecedentes de la cabeza del socialismo del Siglo XXI en Latinoamérica, para llegar a tener un resultado completamente contrario al sentir del pueblo y a la votación que medios daban a boca de urna. Recordemos que décadas de éxitos y fracasos, del socialismo del Siglo XXI, que es simplemente el mismo comunismo centenario que conocieron anteriores generaciones, al igual que al Foro de Sao Pablo y al mismo Fidel Castro, les han permitido aceitar su maquinaria para lograr fines totalitarios mediante practicas aparentemente democráticas, aprovechándose de las debilidades del propio sistema. 

Uno de los mecanismos es reformar constituciones para acomodarlas a sus propios intereses. Antes de las elecciones presidenciales de 1998, Chávez anuncio convocar una Asamblea Constituyente para “asegurar la justicia social y el desarrollo económico”. Estando en el poder no solamente reformo la constitución sino que invento la condición originaria de la “Asamblea”, por encima de los poderes constituidos. Lo cual le permitió destituir parlamentarios y magistrados legítimamente electos, que servirían de contrapeso a su gestión por otros sumisos a su proyecto. Gracias a ese ardid, aparentemente democrático porque todo se hizo por la vía electoral, Chávez obtuvo el control absoluto del Ejecutivo, el Congreso o Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Concejo Nacional Electoral, la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría. 

“No puede vencérsele en las urnas por que el sistema electoral esta totalmente viciado y parcializado”. Cerrados todos los caminos jurídicos, parlamentarios y electorales, a los venezolanos solo les ha quedado la calle, para manifestar su desacuerdo o descontento, pero aun este espacio esta restringido por que la dictadura del régimen castro-comunista de Chávez ha conformado grupos paramilitares de choque a fin de reprimir y amedrentar a los ciudadanos. 

Copia exacta del sistema de protección de la dictadura de Fidel Castro en Cuba, que a base de desinformación y grupos de choque se ha mantenido en el poder, en medio de la miseria del pueblo, por más de 50 anos. Medidas como cerrar las fronteras durante las elecciones o cerrar un consulado como el de Miami, con mayor votación de opositores, se suman a las estrategias del régimen para mantenerse en poder.  

Resaltamos: como es una dictadura que ha usado la democracia participativa para demoler la verdadera democracia desde adentro del sistema, cuenta con un fuertísimo aparato propagandístico aceitado por los petrodólares, que repite segundo a segundo palabras que confunden al ciudadano incauto como “democrático y bolivariano”. Siendo así, podemos afirmar que la democracia en Venezuela esta secuestrada por la dictadura de Chávez desde adentro del mismo sistema que tiene instituciones reconocidas en otros países como democráticas.

*Basado en el libro El Foro de Sao Paulo contra Alvaro Uribe.

viernes, 19 de agosto de 2011

Colombia pide perdón por algo que no cometió.

Manuel Cepeda y Alfonso Cano

Agosto 18th, 2011
Por: Eduardo Mackenzie

Hay algo de indecente en el “perdón” pedido, en nombre del Estado colombiano, por el ministro del Interior Germán Vargas Lleras, por el asesinato de Manuel Cepeda Vargas el 9 de agosto de 1994 en Bogotá. Tras las sucintas informaciones publicadas por dos diarios acerca del acto en un salón del Capitolio nacional, se instaló un gran silencio. Es como si todos hubiéramos aceptado que ese pedido de “perdón” es legítimo y que los hechos sobre los cuales éste descansa son muy claros.
Pero esa no es la situación.

El ministro Vargas Lleras acató una sentencia de la CIDH que, acogiendo las pretensiones desproporcionadas de la familia de Cepeda Vargas, obliga al Estado colombiano a someterse a esa ignominia. Nada más legítimo que la familia del senador comunista asesinado pida justicia y reparación. Sin embargo, Iván Cepeda, el hijo del muerto, se ha embarcado en una operación de largo aliento que va más allá de eso. El quiere culpar de ese crimen al Estado Colombiano y obligarlo a que acepte semejante acusación, como si ésta no fuera falsa, y que soporte una serie de humillaciones.

Lo ocurrido en el Capitolio el 8 de agosto pasado es una claudicación del gobierno de Juan Manuel Santos ante una de las operaciones de deslegitimación del Estado colombiano más vastas que el país haya conocido. Es cierto que ese tribunal extranjero falló de esa manera. Ello no quiere decir que esa sentencia sea irreprochable, justa e imparcial. Es, por el contrario, una sentencia que debe ser cuestionada. Por una razón fundamental: la CIDH fue incapaz de reconocer los hechos del asunto, sobre todo el punto principal: que ese asesinato no fue urdido, ni ordenado, ni dirigido, ni auspiciado, ni ocultado por el Estado ni por el gobierno colombiano. Esa sentencia pretende, además, rehacer la historia de la subversión en Colombia. Ella escamotea la terrible agresión que sufría Colombia por parte de las FARC y de los carteles de la droga en ese momento y la guerra entre las FARC y los paramilitares. Esa sentencia pretende convertir a Manuel Cepeda Vargas, un agente subversivo violento, en un paladín “de la democracia”. Ese texto contradice incluso la historia de las FARC y del PCC al negar que entre la UP y las FARC haya lazos, al negar que los haya habido entre el PCC y las FARC. Esa sentencia es un acto de negacionismo histórico inadmisible.

Manuel Cepeda Vargas fue asesinado por paramilitares autónomos pagados por Héctor Castaño Gil, hermano de Carlos Castaño Gil, el jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Dos sargentos del Ejército hicieron parte del comando que asesinó a Cepeda, eso es cierto, pero tales individuos estaban bajo órdenes de los paramilitares que organizaron y pagaron la emboscada.

La sentencia admite que Fabio de Jesús Usme Ramírez, alias el “Candelillo”, y Edilson de Jesús Jiménez, alias el “Ñato”, “habrían sido contratados por el señor Castaño Gil para dar muerte al senador Cepeda”; que la persona que conducía el automóvil desde donde se le disparó a Cepeda “habría sido un paramilitar llamado Pionono Franco Bedoya, quien habría muerto en octubre de 1994”. La sentencia agrega que la Fiscalía señaló que Víctor Alcides Giraldo, alias “Tocayo”, se encontraba vinculado al proceso por haber participado en la coordinación de los sicarios que ejecutaron a Cepeda, y que Giraldo había muerto durante las investigaciones, “poco después de fugarse de la cárcel de máxima seguridad de Bellavista en 1995”.
Por su parte, el diario El Tiempo de 12 de junio de 2001 reveló que de una cuenta bancaria de Héctor Castaño Gil “salió el dinero para pagarle a Fabio Usme”. El artículo agrega: “Esta cuenta, cuatro meses más tarde, sirvió para pagar los gastos funerarios de “Candelillo”, asesinado en Mutatá (Antioquia). El sicario fue sepultado el 16 de diciembre de 1994 en el cementerio Jardines de la Fe de Bello, con otro nombre”. En marzo de 2009, la Fiscalía dictó auto de detención preventiva a Edilson Jiménez Ramírez, por el atentado contra Cepeda Vargas.

En el libro Mi Confesión, de Mario Aranguren Molina, publicado en febrero 2001, donde el autor recoge las declaraciones de Carlos Castaño Gil, éste dice que él dirigió “el comando que ejecutó al senador Manuel Cepeda Vargas” y que él ordenó “su muerte como respuesta a un asesinato que perpetró (sic) las FARC, fuera de combate”. La Procuraduría siempre afirmó que Carlos Castaño Gil había ordenado a “Candelillo” y al “Ñato” intervenir en el ataque mortal contra Cepeda.

Iván Cepeda, y el colectivo de abogados que lo apoya, nunca hicieron la distinción entre un sargento que por compromiso con delincuentes comete un crimen y un sargento que bajo órdenes de su jerarquía comete un crimen. Esa distinción es esencial para conocer la verdadera naturaleza del atentado contra Cepeda Vargas. La responsabilidad o no del Estado colombiano depende de esa distinción.

Iván Cepeda no la hace. La CIDH no la hace. El Partido Comunista, del cual Manuel Cepeda era dirigente, no la hace. A ninguno de ellos les interesa que la ciudadanía sepa qué ocurrió el 9 de agosto de 1994. Les interesa, por el contrario, hacer creer que el Estado y el gobierno ordenaron ese atentado. Ello es falso. Ningún tribunal colombiano ha comprobado tal cosa. La misma CIDH fue incapaz de probar eso. En cambio, la Fiscalía y la Procuraduría de Colombia comprobaron que grupos paramilitares urdieron y realizaron ese asesinato. Iván Cepeda se aprovechó del hecho de que dos sargentos estuvieron en el atentado: los suboficiales del Ejército Hernando Medina Camacho y Justo Gil Zúñiga Labrador. Medina pertenecía al batallón Tenerife de Neiva y Zúñiga al Batallón Los Panches, también de la capital del Huila. Nadie ha establecido que sus jefes jerárquicos les hayan dado la orden de asesinar a Manuel Cepeda Vargas.

Iván Cepeda es impreciso cuando habla de los autores intelectuales del atentado. Pues sabe que éstos también fueron paramilitares conocidos, y no el gobierno, ni los mandos militares. Pero esa versión, la llamada verdad procesal, no le sirve a Iván Cepeda. El quiere otra cosa. El se empeña en utilizar una amalgama odiosa pero burda: que su padre fue asesinado “por funcionarios públicos”, o por “agentes estatales”. El y la CIDH pretenden hacernos tragar esta culebra: como había “agentes estatales” en la escena del crimen, ese crimen fue “ordenado” por el Estado, o “desde el Estado mismo”, como dice, en fórmula aún más ambigua, el magistrado que dictó la sentencia. Todo ello es inconsistente, si no falso. Los soldados Medina y Gil actuaron por su cuenta, como sicarios de paramilitares que eran, no por cuenta de su jerarquía, ni como “funcionarios públicos”. Iván Cepeda, quien trajina con ese tema desde diciembre de 1993, no ha podido probar lo contrario. La jerarquía militar cuando supo que Medina y Gil habían sido acusados de haber participado en ese crimen los entregó a la justicia. Hernando Medina Camacho y Justo Gil Zúñiga Labrador fueron capturados, juzgados y condenados a prisión por haber jugado un papel activo como autores materiales en ese asesinato.

En lugar de distinguir, Iván Cepeda confunde. Iván Cepeda logró hacerle creer al CIDH que la muerte de su padre se produjo en un “operativo mixto, de militares y paramilitares”. No obstante, cuando los citados sargentos obraron en ese comando lo hicieron como pistoleros al servicio de paramilitares, no como soldados de Colombia. La teoría del “operativo mixto” no tiene sentido si no se prueba antes que las fuerzas militares ordenaron a los dos sargentos cometer ese asesinato. ¿Eso ha sido probado? ¿Por quién?

Invito a los lectores a buscar en la sentencia la menor prueba de la teoría del “operativo mixto”: http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm?idCaso=338
Basada únicamente en las conjeturas de Iván Cepeda, la CIDH sugiere que el coronel Rodolfo Herrera Luna les pagó a esos sargentos por el asesinato de Cepeda. Sin embargo, esa gravísima acusación nunca fue probada por la Fiscalía, ni por la Procuraduría, ni por la CIDH. Si la Fiscalía tenía “indicios” de eso, como afirma Iván Cepeda, ¿por qué no lo llamó a declarar? ¿Por qué fue revivido ese tema sólo después de la muerte en 1997 del coronel Herrera? La CIDH no lo dice. ¿Por qué esa sentencia evita toda precisión sobre la trayectoria personal y militar del coronel Herrera Luna? ¿No es acaso una pieza fundamental de su argumentación?

El paramilitar “Don Berna” acusó ulteriormente a Miguel Narváez, ex director del DAS, de haber “instigado” la muerte de Cepeda Vargas. Pero el “testimonio” de “Don Berna” es de tercera mano e inverificable: él dice basarse en la conversación con un muerto (“me enteré por boca del comandante Castaño”).

Estamos pues ante afirmaciones gratuitas y suposiciones contradictorias que la CIDH fue incapaz de transformar en evidencias, en pruebas irrefutables.
Si Iván Cepeda tuviera razón en cuanto a que los superiores de los dos sargentos impulsaron ese crimen habría una serie de oficiales y hasta un ministro de Defensa detenidos. El presidente de la República de la época (Ernesto Samper Pizano), o el presidente anterior (César Gaviria Trujillo), habrían sido llamados a declarar, por lo menos, pues Iván Cepeda habla de “crimen de Estado”. Pero ese no es el caso. ¿Por qué?

Sobre bases tan endebles la CIDH se atrevió a condenar al Estado colombiano “por acción y omisión” en el asesinato de Cepeda Vargas, e insiste en infligirle una serie de humillaciones, como lo del pedido de “perdón público”, entre otras. Aún más vergonzoso es que el gobierno colombiano, quien tuvo que haber leído la sentencia del 26 de mayo de 2010, y visto su carácter improbable, haya capitulado ante tales audacias y aceptado ser humillado.

El PCC no ha podido negar hasta hoy que Manuel Cepeda Vargas fue durante años el elemento que conectaba la cúspide del PCC con la dirección de las FARC, y viceversa, y a las FARC con la dirección cubana. Es decir, órdenes y planes de esas tres entidades pasaron por sus manos, con su aprobación. ¿Cuántos colombianos murieron por decisiones que él tomó? Manuel Cepeda Vargas no era un senador como los otros senadores. El tenía sangre en las manos. ¿Por qué las FARC le rinden tributo a Manuel Cepeda Vargas al darle ese nombre a uno de sus frentes más bestiales, el que secuestró a los diputados del Valle, entre otras fechorías? ¿Por sus bellos discursos?

Manuel Cepeda era un senador de la UP. Este no era un partido como los demás. La UP fue una creación de las FARC. La UP era el brazo político de una organización terrorista. Algo que ninguna democracia permite. La UP, dice el PCC, fue el producto de una “tregua” entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC. Dudoso. Esa tregua fue violada por las FARC desde el primer día: al mismo tiempo que creaban la UP, las FARC forjaban la coordinadora guerrillera Simón Bolívar. Las FARC enviaron varios de sus cuadros a “abrir una actividad política”. Era gente que había cometido atrocidades. Ese fue el caso, por ejemplo, de Braulio Herrera. Después de su periodo como dirigente de la UP, y de sus giras legales por el país y por Europa (con dineros del Parlamento colombiano), y de ser elegido representante a la Cámara, volvió al monte y allí masacró a un grupo de sus propios guerrilleros. Hoy no se sabe qué hicieron las FARC con él. Ese era un jefe de la UP, como Cepeda Vargas. Otro elegido de la UP, fue Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, alto jefe de las FARC. En la serie de atentados que sufrieran muchos miembros de la UP intervinieron varios actores: el cartel de Medellín y los paramilitares, sobre todo, y las venganzas personales de civiles, policías y militares que actuaban por su cuenta, y hasta las Farc y sus disidencias. ¿Hemos olvidado quien atentó contra Hernando Hurtado, otro alto jefe del PCC? La CIDH niega todo eso e intenta mostrar al Estado colombiano como el responsable de las muertes de la UP.

Cepeda Vargas fue asesinado por sicarios bajo órdenes de paramilitares. Entre los sicarios había dos militares. Pero esos militares no participaron en ese asesinato cumpliendo órdenes del Estado, ni del Gobierno, ni de las fuerzas armadas. Por eso no se puede decir que fue un “crimen de Estado”, como Iván Cepeda trata de hacer creer. Esa es la distinción que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos debería haber hecho y no hizo.

Esa distinción es un punto decisivo. Decisivo para el honor de Colombia, de sus autoridades y de su ciudadanía. El pedido de “perdón” del ministro Vargas es un grave error, es una infamia contra Colombia, un insulto a todas las víctimas de las FARC y de los otros aparatos terroristas que esa banda creó.

Cepeda Vargas era un senador, pero era, al mismo tiempo, un hombre violento. El quería imponer por la fuerza un escenario: la destrucción de la democracia y la conformación de una dictadura “proletaria” en Colombia. Era un partidario de la combinación de todas las formas de lucha, es decir de la guerra prolongada, abierta y clandestina, contra los colombianos. Fue un violento que marginó a los elementos de su propio partido que se apartaban de esa vía. El murió a manos de otros violentos. El no merece que le erijan monumentos, ni merece que sea mostrado como un “ejemplo” para los periodistas, como pretende su familia.

Es probable que el Estado colombiano se haya defendido mal en ese largo pleito. Eso no lo transforma en el asesino de Cepeda Vargas. En la sentencia del 26 de mayo de 2010 se lee que, el 4 de julio de 2009, el Estado colombiano alegó (pero sin ser escuchado), que “no existió una política estatal con el fin de dar muerte al señor Manuel Cepeda Vargas; que no se probó la existencia del presunto ‘plan golpe de gracia’; que no existió un patrón sistemático de violencia contra los miembros de la UP ‘en cabeza del Estado’”. Además, alegó que “no es responsable por las alegadas violaciones de los derechos reconocidos en los artículos 16 y 22 de la Convención Americana” (libertad de asociación, de circulación y residencia). La CIDH rechazó los argumentos de la defensa y acogió sin discernimiento las pretensiones de la parte adversa. Eso explica por qué ese adefesio judicial es y será objeto de vivas controversias. Esa sentencia es una muestra más de la politización de esa Corte.

viernes, 12 de agosto de 2011

SOBRE MIS PRINCIPIOS POLÍTICOS.




Basado y modificado del texto Dios y la democracia liberal de Carlos Montaner.

Evolucionismo o creacionismo? Azar o diseño inteligente? Esa es la pregunta que vuelve a dividir a la intelligentsia. Los neodarwinianos opinan que no es posible observar las huellas de Dios en la evolución de los seres vivos. No hay pruebas científicas de su mano divina. La evolución –postulan- es un proceso biológico amoral. Los cambio suceden sin que los guie un criterio ético. Los creacionista, en cambio, aseguran que no es posible explicarse la inmensa complejidad de la vida sin la intervención de un ser superior que así lo decidiera. Les parece, además, que los seres humanos tienen un profundo sentido moral que solo puede explicarse por la existencia de Dios.

En principio, parece un inofensivo debate intelectual en el que se trenzan y confunden la ciencia y la teología, pero no es cierto. No se trata de una disparidad académica que se dirime inocentemente en la aulas universitarias. La controversia afecta a la raíz misma de la civilización occidental y a largo plazo puede tener unas tremendas consecuencias en el plano político.

Todo el armazón filosófico y jurídico sobre el que descansa la democracia liberal, se articula en torno a la existencia de un ser superior del que emanan ”los derechos naturales” que protegen a los individuos frente a la acción del Estado o frente a la voluntad de otras personas.

Si desaparece la premisa de la existencia de Dios, la hipótesis de la existencia de derechos naturales queda automáticamente eliminada y se le abre la puerta a cualquier género de atropellos.

Se le atribuye al judío Zenón, feo y patizambo, triste y brillante, fundador del estoicismo en el siglo IV a.c., la primera formulación de la teoría de los derechos naturales. En la Grecia de su tiempo, -Zenón impartía sus charlas en Atenas- las personas eran sujetos de derecho por dos vías: la fratria o tribu a la que se pertenecía, o la ciudad en la que vivía. La ”sangre” y el “suelo” eran las bases que determinaban los derechos que se aplicaban a las personas, normas que en gran medida siguen vigentes en nuestros días. Pero Zenón y sus seguidores plantearon algo totalmente novedoso y revolucionario: los seres humanos, por su carácter único, poseían unos derechos que no provenían de la etnia o de la ciudad, sino de los Dioses. Esos derechos eran anteriores a la existencia de la tribu y del Estado, así que no podían ser suprimidos por la fratria ni por las autoridades políticas de la ciudad, puesto que no habían ido otorgados por ellas.

El planteamiento de los Estoicos daba pie a una conclusión formidable: la igualdad esencial entre las personas y la diferencia cualitativa que las separaba de las demás criaturas. Las personas estaban dotadas de la capacidad de razonar. Poseían de manera innata la facultad de obrar con justicia. Podían distinguir la bondad de la maldad, como si una fuerza sobrenatural les hubiera inclinado la conciencia en la dirección del juicio ético. No era verdad, como defendía Aristóteles, que hubiera, “esclavos por naturaleza”. No era cierta la supuesta inferioridad de las mujeres o de los extranjeros, entonces llamados “barbaros”. Por eso cuando el cristianismo, siglos más tarde, asumió el legado filosófico de los estoicos, les abrió los brazos a todas las razas, nacionalidades, clases sociales y a los dos sexos. “Católico” precisamente quiere decir universal.

A fines del siglo XVII el británico John Locke (entre otros), retoma en sus escritos el argumento de los derechos naturales y echa las bases de la democracia liberal: ni el Rey ni el parlamento pueden legislar contra la libertad, el derecho a la vida y a la propiedad. De Locke surge el Bill of Rights de los ingleses y los límites de la autoridad real. Con él se consagran los principios con los que cien años más tarde se funda Estados Unidos y los franceses redactan la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
El silogismo es impecable: sin la creencia en Dios, no eran concebibles la existencia de los derechos naturales; sin los derechos naturales no se sostiene la idea de la democracia liberal.
Así de simple: si no hay derechos naturales, puede ser aceptable esclavizar a los cautivos, discriminar a las mujeres y execrar a los extranjeros. Basta con que lo decida una fuente legítima de poder, como la mayoría aritmética, por ejemplo, o un grupo de sabios insignes o petulantes.

El marxismo –otro ejemplo-, que negaba la existencia de derechos naturales, se sentía autorizado, en nombre de la clase obrera, a establecer la dictadura del proletariado, privar de sus bienes a millones de personas y fusilar y encarcelar a otras tantas por ser despreciables “enemigos de clase”. El nazismo, que tampoco creía en los derechos naturales, extermino a seis millones de judíos y a un millon de gitanos y a otras minorías porque no había ningún impedimento moral o filosófico que lo frenara.

Lo que resulta indiscutible es que si en occidente, existen la libertad y la tolerancia, es porque hemos colocado unos diques capaces de frenar la barbarie: los derechos naturales. Dinamitarlos es precipitarnos en el abismo.

viernes, 8 de julio de 2011

LA REALIDAD DE LA HABANA



Un espejo para Latinoamérica. Sobre mi visita a Cuba en 2011.

La Cuba que visite no refleja la información de la Revista financiera Forbes que en el año 2006, mostraba la fortuna del dictador Cubano Fidel Castro en 900 millones de dólares, ubicándolo en el séptimo puesto entre los mandatarios más ricos del mundo.

Por supuesto que los cubanos no saben esto y toda información que pueda tocar sus puertas que no convenga, será mostrada como producto del imperio yanqui. Sin embargo la miseria que inunda la isla por doquier haría que cualquier información real conocida por el pueblo que sufre, se convierta en una bomba de tiempo para los intereses de los Castro.

En el país de la desinformación, gracias a Fidel, los cubanos viven con pavor de lo que el régimen haga. Claro, si se dieran cuenta que no tienen por qué aguantarse la miseria que les brinda Fidel y su régimen, podrían cambiar de vida así como lo están haciendo en medio oriente varios países.

Fidel no permite que la gente tenga celulares, tener un celular cuesta el equivalente al salario mensual para un cubano raso. Que entre otras cosas es de 10 dólares mensuales, como todos comprenderán, nadie vive de eso, pero todo sea por la revolución, la revolución económica personal de Fidel. O comes o hablas por celular, que escogería usted?

Por supuesto, los que tienen celular no tienen plan de datos, los cubanos no saben qué es eso. Es decir, no tienen la posibilidad de educarse, realizar transacciones, querer crecer y tantas otras cosas que para el mundo en la actualidad son parte de la vida cotidiana a través de la tecnología. Claro, los que tienen celular no pueden llamar porque también les cuesta un ojo de la cara.

Como me decía un taxista cubano: "en sus países conocen a las personas que están en la miseria, porque viven en la calle pidiendo dinero, en Cuba, los miserables están dentro de las casas, y son todos".







Es increíble el nivel de obras inconclusas o con andamios llenos ya de vegetación, producto de la parálisis económica de ese país, sumergido en el socialismo, improductivo, esclavizante y adormecedor.


Las librerías de la Habana contienen únicamente literatura guerrillera, será fácil encontrar el best seller "la Guerra de Guerrillas", escrita por el Che. Literatura que se llevan los incautos jóvenes turistas europeos, que confunden al Che con Tarzan y a Fidel con una especie de Moisés en decadencia.

La pobreza en Cuba está por doquier y el principal afectado es el pueblo cubano, a quienes se les ha infundido por parte de Fidel una especie de creencia en que son mártires del socialismo, santos de la guerrilla. A costa de cuyo sufrimiento en medio de la desolación del país, deben aguantar las migajas que el régimen les tira al piso.

Los vendedores del órgano informativo del régimen, el Granma, son personas de la tercera edad, que entregan el periódico a cambio de cualquier moneda, caminan por las calles de la ciudad descompuestos, hambrientos y solitarios. Sacados de un cuento de terror, esos ancianitos sufren física hambre mientras son usados por el régimen para entregar el periódico a los turistas que alaba las maravillas del régimen de miseria que viven.

Como nadie vive de 10 dólares al mes, se ha generado toda una economía informal, basada en el contrabando de puros, prostitución y abuso de cobros al incauto turista. Claro, todas las anteriores son prohibidas por el régimen, pero, ante el conocimiento de su ineptitud y buscando no gobernar sobre cadáveres, todo lo permite de manera solapada.

Si alguien se expresa de manera contraria a Fidel y su régimen comunista, es llevado a las mazmorras al estilo de los antiguos esclavistas. La policía traída de oriente a la ciudad de la Habana es más obediente ya que, al provenir de la provincia, su ingenuidad de sentirse traído a la ciudad, los hace ser presas fáciles, obedientes ciegos a Fidel.

Los músicos que pululan en la Habana tocan de manera maravillosa repertorios de los cincuentas, paralizados en la historia, estos artistas deben supeditar su arte a las ideas del régimen. No salirse del Guantamera de Marti es una regla y bailar el son cubano como si fueran libres debe ser su mayor puesta en escena.

Los automóviles de los anos 40s y 50s que transitan por las calles Cubanas y que se han vuelto un icono del país, en realidad están allí, ante la imposibilidad del régimen de permitirle al pueblo escoger lo que más quiera, cambiar de auto o mejorar ano tras ano, eso, gracias a Fidel, no existe en Cuba. Desde que Fidel se tomó el poder, el país quedo paralizado en el tiempo. Y como sabemos, lo que no mejora, empeora. Esa es la triste realidad de una Cuba que camina sobre la base de la desinformación.

miércoles, 6 de julio de 2011

GUSTAVO PETRO ME CALUMNIA!


Gustavo Petro con el comandante Chávez.

Dentro de las investigaciones a las cuales me he visto avocado en el diario devenir político colombiano, en el 2008 publique en este mismo blog, el articulo titulado GUSTAVO PETRO, VIDA Y MILAGROS http://samuelangel.blogspot.com/2009/03/gustavo-petro-vida-y-milagros.html el cual, debido al interés que genero, en ese mismo ano fue publicado en varios otros países.

Petro, claramente el candidato de la izquierda, denominada por el, en la actualidad “progresista”, un termino genérico que produce cierta confusión sobre el carácter ideológico de la tendencia que sigue, pero que no deja de causar prevenciones lógicas por su tendencia claramente ligada al desastre del Polo en Bogotá. Recordemos que Gustavo Petro hace unos pocos meses fue el candidato de esa colectividad a la Presidencia de la República siendo su formula vicepresidencial la actual alcaldesa de la ciudad, Clara Lopez.

Curiosamente las estructuras fuertes del Polo han saltado tranquilamente a los “progresistas”, como el caso de uno de sus alfiles, el día de hoy, el ex concejal Carlos Vicente de Roux.

Dentro de la evolución de la tecnología y las contingencias dadas en las campanas actuales en la ciudad de Bogotá, nos pareció relevante que mi artículo del 2008, fuera divulgado nuevamente por twitter, teniendo una acogida realmente impresionante, siendo por ejemplo publicado el día de hoy en los Estados Unidos http://www.hacer.org/latam/?p=9021.

Ante esta reacción del público el señor Petro, actual candidato a la alcaldía de Bogotá, me escribió directamente a mi perfil de twitter ayer, diciendo literalmente en su trino del 5 de julio a las 10:22:

petrogustavo @samuelangel fue propagado masivamente en los correos electrónicos de los colombianos gracias a la labor del DAS.

En ese trino, se refiere específicamente a mi artículo antes citado. Mi sorpresa fue tal que le pregunte ingenuamente si se refería a mi artículo, ante lo cual me respondió el 5 de julio a las 10:37:

petrogustavo @samuelangel si, apareció en centenares de miles de correos electrónicos.

Ante la calumnia hecha por el señor Petro, creí conveniente escribir este articulo, precisamente aclarando que nunca he tenido ninguna relación con el DAS, si mi articulo se hubiese visto por centenares de miles de colombianos el contador de mi blog reflejaría otro nivel de visitas y lógicamente, no hay ninguna prueba real de lo que el señor Petro afirma.

Sabemos que cuando las campanas políticas avanzan los ánimos se caldean, pero invitamos a que tengamos cordura y prudencia a la hora de lanzar juicios, ya que podemos poner en peligro la vida de ciudadanos que buscan el imperio de la verdad en el diario devenir de lo público.

Señor Petro en la carrera política para crecer no se calumnia, se trabaja y se trabaja por aquellos que quieren en Bogotá un cambio, un cambio que no fue hecho realidad por el Polo Democrático y su actual reencauche, los “progresistas”.
Quedamos atentos a cualquier otro tipo de respuesta a este escrito, pero que se encuentre en el marco de la verdad.